Nos cuenta Sampiro que a mediados del siglo X, en una época de gran religiosidad de la monarquía leonesa, en la que tanto en la ciudad de León como en su entorno se estaban construyendo multitud de templos y cenobios, fundados no sólo por los reyes, como había sucedido habitualmente hasta entonces, sino también por obispos, abades mozárabes y particulares, Ramiro II hizo edificar en el centro de la ciudad, muy cerca de su palacio, el Monasterio de San Salvador, que incluía una iglesia, un cementerio y un convento dedicado a acoger a las mujeres de la familia real. En él tomaría hábitos su hija Geloria y años después sería el lugar de residencia de la infanta doña Elvira, que dirigió con mano firme los destinos del reino como regente durante la minoría de edad de Alfonso V a finales del siglo X. En los últimos años se han hecho estudios arqueológicos en los que se ha podido reconstruir su planta original, se ha comprobado que la zona ha estado ocupada desde la época romana y además se han encontrado restos del suelo de la iglesia, de tradición romana, mezcla de ladrillo y cal, y enterramientos datados entre el siglo XII y principios del XIX.
Su planta tenía forma de cruz griega, de 14 por 12m; mientras los lados este y oeste de la cruz tienen planta en forma de arco de herradura en el interior y planos al exterior, que recuerdan a las iglesias de ábsides contrapuestos, los compartimentos laterales son de tamaño algo menor y de planta cuadrada tanto interior como exteriormente. De su La estructura del edificio, tanto por la forma de su planta, como por sus medidas y por lo que se conoce de su alzado, es muy semejante a San Fructuoso de Montelios, que también tiene forma de cruz griega, con una torre central de mucho mayor altura que el resto y con varios de los lados de la cruz con forma interior de herradura y muros planos al exterior, mientras el resto - dos en Palat y uno en Montelios - son cuadrados con la puerta en uno de ellos. También es interesante resaltar que en ambos casos fueron construidos como monumentos funerarios. El ábside principal se comunicaba con el resto de la iglesia por medio de un gran arco triunfal de herradura sobre columnas y capiteles que, aunque había desaparecido, ha sido reconstruido en la última restauración, de forma perfectamente identificable como material añadido. Teniendo en cuenta la proximidad de León con Braga y que esta zona del norte de Portugal ya había sido reconquistada en tiempos de Ramiro II, parece razonable pensar que este monarca o sus arquitectos se inspiraran en un monumento tan significativo al diseñar un
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| edificio de propósito semejante, aunque utilizando para su estructura interior las nuevas técnicas de cobertura aportadas desde Al Andalus. El resultado final, de acuerdo con lo que ha llegado hasta nosotros, es una estructura que está mucho más relacionada con la última arquitectura El edificio, declarado Bien de Interés Cultural en 1931, ha sido totalmente restaurado en varias actuaciones durante los últimos años por parte de la Fundación del Patrimonio Histórico, la Junta de Castilla y León y la Diputación Provincial de León. En ellas, manteniendo todo lo existente de sus construcción original y reconstruyendo algunos elementos de forma reconocible, pero sin utilizar materiales o colores que deformen su aspecto general, se ha saneando su estructura y se han creado los servicios necesarios para la utilización de su interior como aula explicativa en la que se ha instalado No podemos dejar de recomendar la visita a este monumento que, a pesar de los limitados restos de su estructura original, resulta de gran interés artístico e histórico, y en el que el esfuerzo por su conservación y por dar a conocer todas sus características, añadido al buen criterio demostrado por sus restauradores en el tratamiento dado al edificio y a la información sobre el mismo, lo convierten en una interesante experiencia sobre el Arte Prerrománico Español. A todo lo dicho debemos añadir que Palat del Rey está situado en pleno "Barrio Húmedo" de León, rodeado de otros monumentos importantes y en el que su variada oferta de la interesante gastronomía de la región no deja de ser otro elemento cultural de primer orden, que recomendamos a todos los visitantes de esta ciudad.
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