Guía del Arte Prerrománico Español:
SANTA MARÍA DEL NARANCO
 Fase/Estilo: Asturiano/Ramiro I
Epoca: Siglo IX     Estado: Muy bueno  
Situación: Oviedo
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Este palacio, construido por Ramiro I junto con San Miguel de Lillo y posiblemente Santa Cristina de Lena en los 8 años que duró su reinado (842-850), es desde nuestro punto de vista el monumento más importante que se conserva del arte altomediaval europeo, tanto por su valor intrínseco como por ser un compendio de las mejores técnicas construtivas que provienen de los periodos anteriores y, sobre todo, por los caminos que abría hacia todo el arte posterior
Se trata de un palacio de recreo de veinte metros de largo por unos seis de ancho y once de altura, construido con sillares pequeños muy bien escuadrados en hiladas horizontales, con dos naves superpuestas, cubiertas ambas por bóvedas de toba sobre arcos perpiaños, situado en un entorno en el que existían además la iglesia de San Miguel de Lillo y otra serie de edificios de servicio hoy desaparecidos. Este tipo de estructura era ya muy conocido en el arte prerrománico español, con antecedentes tan importantes como el Mausoleo de La Alberca, Santa Eulalia de Bóveda, la cripta de San Antolín de Palencia y, ya en el periodo asturiano, la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. Todos ellos eran edificios de doble bóveda y excepto en el primero, del que sólo quedan restos, en los demás nos ha llegado la nave inferior casi intacta, pero este es el único caso en que nos ha llegado también completa la superior, debido no sólo a que Asturias no sufrió invasiones ni estuvo en primera línea de alguna guerra como los tres primeros, sino también por su exquisita calidad de diseño y construcción, sorprendente en un edificio del siglo IX.
Es muy difícil describir en estas pocas líneas una obra tan perfecta para su época. Exteriormente nos encontramos con un edificio rectangular con tejado a dos aguas, sobre un zócalo de piedra, que visualmente consta de tres zonas horizontales, separadas por franjas en piedra de otro color, de las que la primera corresponde a la nave inferior y las otras dos a la superior. El conjunto así creado produce una gran sensación de verticalidad. En el centro de los costados norte y sur, que corresponden a los lados más largos del rectángulo, existen dos puertas terminadas en arco de medio punto que dan entrada a cada una de las plantas. Mientras en el lado norte existe una escalera doble que da acceso al pórtico de entrada al piso superior, casi de la misma altura que los muros laterales y reforzado con contrafuertes, en el lado sur la puerta se abría sobre un mirador, hoy desaparecido, protegido por un pórtico posiblemente del mismo tipo que el anterior pero sin escaleras. Como hemos indicado, cada uno de esos pórticos protege una puerta de entrada al piso inferior situada inmediatamente debajo de la del superior. Los muros laterales, que terminan en cada extremo en cuatro ventanas, dos de las cuales corresponden a una balconada existente a cada extremo del piso superior y las otras dos a una cámara lateral situada debajo de cada balconada en el piso inferior, tienen ocho contrafuertes, cuatro a cada lado de los pórticos, con decoración de estrías como veremos también en el interior.
Mención aparte merecen las dos fachadas de los extremos. En ambas, totalmente simétricas excepto en la planta inferior, toman mayor importancia las tres zonas horizontales, cada una con una estructura diferente pero formando parte de un diseño común de proporciones áureas y de gran belleza. La zona inferior,
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