Es el monumento altomedieval de la península ibérica con una datación más conflictiva, ya que, aunque considerado inicialmente como una iglesia visigoda sobre un asentamiento anterior paleocristiano, hay demasiados detalles en su estructura que hacen dudar de la procedencia de los distintos elementos que han llegado hasta nuestros días.
La estructura del cuadrado central es muy interesante, no sólo por lo atípica, sino también por ser un diseño muy original y de un agradable impacto visual, con una abertura hacia la cabecera, dos hacia cada lado del crucero y tres hacia la nave central. Su comunicación con el ábside era por medio de un arco triunfal de herradura, sobre dos magníficas impostas que tenían una parte más ancha, incrustada en el muro con decoración vegetal, y otra más estrecha, donde se apoyaba una columna con capitel, hoy desaparecidos. A cada lado del crucero existían dos arcos peraltados, que se incrustaban en los muros sobre impostas decoradas, unidos sobre una columna central, mientras que entre la nave central y la de crucero existe un muro en el que se abren tres vanos Algo sorprendente es la forma de las puertas de acceso, una en el fondo de la nave central y otra en el lado izquierdo, de forma rectangular, con dintel y arco semicircular de descarga del más puro estilo asturiano. El análisis de San Giao es muy conflictivo. La primera sensación que produce al verla, tanto interior como exteriormente, es la de habernos | |||||
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Por lo tanto la primera posibilidad a tener en cuenta sería la de que se trata de una iglesia visigoda del siglo VII que fue destruida, excepto la cabecera y restos de decoración, por los árabes y reconstruida en estilo asturiano dos siglos después. El problema es que no parece nada probable que los cristianos hubieran podido reconstruir un monasterio en Nazaré hacia el año 900, ya que según lo que se conoce hasta ahora, Es también muy difícil plantearnos la posibilidad de que toda la construcción que ha llegado hasta nosotros fuera visigoda del siglo VII, porque para ello habría que aceptar la idea de que en la arquitectura visigoda de esta época, además de las iglesias cruciformes que conocemos, se estaba creando el antecedente directo de las iglesias del primer arte asturiano, con muro de separación entre la nave y la cabecera, tribuna y, lo que sería aún más difícil de creer, se volvía a utilizar el arco de medio punto. No obstante, antes de desechar por completo esta posibilidad, es importante tener en cuenta que, al no haber Por lo tanto, para llegar a alguna conclusión sobre el origen de San Giao, es necesario esperar a conocer las conclusiones del estudio y la restauración que se están efectuando en estos momentos, que además nos pueden aportar nuevos datos sobre las áreas menos conocidas del arte altomedieval en nuestra península.
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