Situada sobre una alta meseta, desde la que se domina un paisaje espectacular sobre un cañón que forman los ríos Rudrón y Ebro, encontramos esta pequeña ermita dedicada a las santas Centola y Elena que, según la tradición, recibieron martirio en este lugar en la época de Diocleciano y en la que se conservaron sus reliquias hasta 1317, año en el que se trasladaron a la catedral de Burgos, donde aún se conservan. En su entorno se encuentran también los restos de un castillo y, dada su magnífica ubicación defensiva, es muy probable que existiera en él algún tipo de castro anterior a la época visigoda. La iglesia, que ha sido restaurada recientemente, es de muy pequeño tamaño,
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Desde nuestro punto de vista es mucho más probable que se tratara de una construcción del siglo VII, situada en un entorno próximo - unos 70 kms - a la nueva ciudad de Vitoriacum y en una zona en la que encontramos al menos otro monumento visigodo importante en San Vicente del Valle, unos 90kms al sur. Posiblemente la zona fue abandonada durante la invasión árabe y al recuperarla, en el último tercio del siglo VIII, existiera aún la ermita en buen estado, dada su difícil acceso, y la restauraran en lo que fuera necesario para volver abrirla al culto, posiblemente por monjes procedentes de Al-Andalus, siendo de esa época toda o parte de la inscripción. En efecto, sería interesante estudiar si toda la inscripción es de la misma mano y de la misma época, ya que a simple vista se observan diferencias importantes entre el estilo de la dedicatoria, incluidas las Otro tema de interés son el ara del altar y un disco de piedra procedentes de esta ermita que se encuentran en el Museo Arqueológico de Burgos. En el ara del altar, cuya decoración parece también aproximarse a la escultura mozárabe, existe otra inscripción borrosa que se interpreta como "CIPRIANUS FECIT", y que podría corresponder al nombre de la persona que la recuperó para el culto en la fecha que indica la inscripción exterior. Nuestra conclusión es que es muy difícil creer que esta ermita, con unas características tan definidas que la sitúan en pleno siglo VII visigodo, fuera construida en el año 782 como indica la inscripción. Sin embargo es mucho más creíble, como se piensa que sucedió en Santa María de Quintanilla de las Viñas, que se trate de una iglesia anterior a la invasión árabe a la que se añadió una nueva dedicatoria al recuperarla para el culto durante la reconquista de la zona. En cualquier caso es evidente que nos encontramos ante un pequeño monumento altomedieval español, muy poco conocido y que, tanto por sus especiales características como por el magnífico paisaje en el que se encuentra, merece una visita de cualquier persona interesada en el Arte Prerrománico Español.
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