En un páramo reseco de las cercanías de Berlanga en Soria, encontramos este extraño edificio que, por sus especiales características, parece fuera del tiempo, fuera del espacio o ambas cosas a la vez. En efecto, todo en él es sorprendente: su discreta imagen exterior, su compleja estructura interior y los restos de sus pinturas que, después de una triste historia de compraventas y juzgados, están repartidas entre varios museos norteamericanos y el Museo del Prado. Fue declarado Monumento Nacional en 1917.
Al llegar a sus proximidades, lo primero que aparece a nuestra vista es una austera construcción cuadrada, situada en el costado norte de una pequeña loma, con tejado a cuatro aguas, dos puertas, una en el muro Sin embargo, al asomarnos al interior todo cambia. Pasamos de un paisaje seco y duro a un oasis sorprendente con una enorme palmera central de ocho ramas que soportan el techo a gran altura y un conjunto de pequeños arcos de herradura formando un palmeral en miniatura en su mitad Esa primera impresión, ya nos indica que nos encontramos ante un lugar especial y muy diferente al resto de los edificios altomedievales españoles, que además está situado sobre una zona fronteriza que fue objeto de avances y retrocesos de la línea de conquista entre cristianos y árabes durante todo el siglo X y la mayor parte del XI, por lo que ha generado y sigue generando muchas dudas respecto a su posible fecha de construcción y al estilo y datación de sus pinturas. En efecto, nos encontramos con el monumento conocido menos visigodo y al mismo tiempo el más árabe construido, se supone que por los cristianos, en el entorno del año 1000, y cuya primera referencia escrita aparece en las acta s del Concilio de Burgos de 1136,
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| pero del que no existe ninguna información respecto a la fecha o los responsables de su construcción ni sobre los creadores de las tres series de pinturas perfectamente diferenciadas que allí se han encontrado. Todo en la estructura interior de San Baudelio es de una sorprendente originalidad. La nave principal es un cubo de 8,50 por 7,30m, con una altura interior máxima de casi 10m, al que está adosado un ábside de 4,10 por 3,60 y por unos 6m. Toda la nave está cubierta por una única bóveda esquifada muy rebajada que se soporta sobre ocho arcos de falsa herradura y trazado irregular que emergen, apoyados sobre ménsulas, de un gran pilar central, de casi un metro de diámetro, y terminan en los vértices y los centros de los lados del rectángulo que forma la Pero las sorpresas no han hecho más que comenzar. Enfrente del ábside, como algo también exclusivo de esta iglesia, la mitad occidental de la nave está ocupada por un conjunto de tres filas de seis pequeñas columnas cada una, que soportan arcos de herradura muy irregulares. Se trata de columnas cilíndricas, sobre grandes plintos cúbicos, |
| sur, aquí existe una puerta al exterior y una especie de oratorio, también cubierto por bóveda de cañón y con acceso por medio de un arco de herradura de sólo 1,8m de altura, que avanza desde el coro hasta el pilar central generando una pequeña capilla particular dentro de la iglesia, también orientada al este, como el ábside. Tampoco existen antecedentes en el prerrománico español de capillas elevadas de este tipo, por lo que se han dado diferentes interpretaciones, desde que se tratara de una zona para seglares a que fuera un tabernáculo para ceremonias privadas de culto, pero por el momento no sabemos cuál fue su función. Aún más sorprendente es un pequeño compartimento casi inaccesible que existe en el pilar central, justo encima del nacimiento de los ocho arcos que soportan la bóveda, aprovechando el hueco que los arcos generan en una zona en la que el pilar ya no tiene funciones de soporte. Mención aparte, pero también de difícil interpretación, merece el conjunto de pinturas que cubrían todas sus superficies interiores, distribuido, tanto por sus características como por su situación en la iglesia, en tres grupos muy diferentes, el primero formado por una serie de animales de técnica muy primitiva, el segundo por un conjunto de escena de caza y por último una serie de pinturas románicas de temas religiosos. En breve dedicaremos un estudio monográfico a este tema. Reconsiderando todo lo visto hasta ahora llegamos a la conclusión de que, a pesar de que su ábside y sus arcos de herradura podrían ser visigodos, es indudable que nos encontramos ante una iglesia de estilo mozárabe y de características muy especiales ya que es la única El mayor problema que encontramos para establecer una datación de San Baudelio está en la posible incompatibilidad entre las características del monumento y su fecha de construcción generalmente estimada, pues ésta se basa habitualmente en que el edificio debe ser posterior a la fecha de la reconquista definitiva de la zona en el año 1060 por Fernando I. Por ello se suele considerar que habría sido construido durante la consolidación de la zona del Duero tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085. El problema es el profundo arabismo del monumento, en una época en que ya se han introducido la reforma de Cluny y el arte románico en Castilla y León, se ha dejado oficialmente de utilizar el rito mozárabe desde 1071 y se están construyendo en todo el reino iglesias en el nuevo estilo, como San Frutos del Duratón, la primera iglesia |
| románica de San Isidoro de León, de la que se conserva únicamente la cripta, o la iglesia de San Miguel en la cercana San Esteban de Gormaz entre otras muchas. También, como veremos en el anexo correspondiente, sucede algo semejante con parte de las pinturas que existían en su interior. Debido a estas importantes contradicciones, aunque, como ya hemos explicado en otros puntos de este trabajo, consideramos fundamental para datar un monumento el análisis de la situación histórica de su entorno de espacio y de tiempo, en este caso tan especial pensamos que no existe la suficiente información para confirmar una fecha de creación tan tardía de San Baudelio y de parte de sus pinturas, por lo que parece conveniente estudiar desde otro punto de vista sus relaciones con el entorno artístico e histórico para intentar revisar una datación tan poco acorde con las características del edificio. Si aceptamos que San Baudelio de Berlanga es una iglesia mozárabe, resulta muy difícil de entender que se haya construido más de cien años después que los últimos ejemplares conocidos de ese estilo. Además, analizando la relación iglesia-estado en la segunda mitad del siglo XI también parece poco creíble que un monasterio de su tamaño y, sobre todo, su complejidad pudiera edificarse en una época en la que tanto la monarquía castellana como la navarra estaban apoyando la reforma gregoriana y cluniacense hasta el punto de que los primeros obispos de Osma y Sigüenza, que se disputaban nuestro monasterio, provenían de Cluny y es de suponer que no aprobarían la construcción de una iglesia de estas características en sus diócesis después de haberse prohibido la utilización del rito mozárabe en ambos reinos. Nos parece mucho más razonable plantear para este monasterio un recorrido histórico semejante al de tantos otros de la misma época que se desarrollaron en lugares apartados alrededor de una gruta y cerca de un curso de agua, En esa línea, podemos considerar como lo más probable también en este caso que, aún en época visigoda, un pequeño grupo de ermitaños se retirara a una cueva alejada de cualquier zona habitada y creara allí un cenobio en honor de San Baudelio, mártir de Nîmes cuyo culto estaba entonces muy extendido en España. Como en otros casos ya mencionados de cuya historia tenemos noticias, lo más probable es que hasta la conquista árabe la comunidad se desarrollara poco y mantuviera un tipo de vida cenobítica, sin construir edificios de importancia, lo que les permitió mantener el mismo status durante la dominación árabe, pasando a la vida monástica y construyendo el monasterio al iniciarse la repoblación. Pero en este caso nos encontramos con una situación especial, porque se trata de una zona que fue conquistada y perdida por los cristianos varias veces a lo largo de los siglos X y XI. De hecho fue repoblada por primera vez en el año 912 durante el reinado de García I de León y, desde entonces hasta la reconquista definitiva por Fernando I en el año 1060, fue cambiando varias veces de manos, permaneciendo bajo dominación cristiana durante largos, aunque poco seguros, periodos. Desde nuestro punto de vista, dadas las especiales características de San Baudelio, sería conveniente analizar más detenidamente la posibilidad de que fuera construido en alguno de esos cambios de dominio, quizá en la repoblación del año 912, momento en el que se estaba produciendo una gran emigración de mozárabes a los territorios cristianos, lo que explicaría la calidad técnica y la gran influencia del arte islámico en el diseño de un edificio tan significativo. Esta datación resuelve todos los problemas estilísticos e históricos del edificio, excepto la existencia de arcos de herradura doblados, que no aparecen en ningún otro monumento prerrománico y son habituales en los de medio punto en el románico. Además también amplía los plazos posibles de datación de sus distintas series de pinturas, mientras sólo plantea el gran interrogante sobre cómo pudo sobrevivir sin ser destruido durante las sucesivas invasiones en tiempos de Abderrahmán III, Alhaquem II y, sobre todo, en las terribles campañas de Almanzor. La respuesta puede estar en la falta de noticias sobre el monasterio en ese periodo. Quizá por su situación y por su limitada importancia era poco conocido y se |
| pudo salvar, como tantos otros, lo contrario de lo que sucedió con los grandes centros de culto cristiano como San Millán de la Cogolla o Compostela. En cualquier caso, independientemente de la opinión sobre su origen, se trata de un monumento de gran originalidad y belleza, que por sus características es otro claro exponente del eclecticismo del arte español en esa época, y que consideramos de obligada visita como elemento fundamental para el conocimiento del Arte Prerrománico Español, con el interés añadido de los interesantes interrogantes que encierra sobre su posible datación. Por nuestra parte, en relación con esos temas, ofrecemos nuestro foro para quien desee plantear cualquier idea o sugerencia sobre la creación o la historia de este monasterio.
OTRA INFORMACIÓN DE INTERÉS Forma de Acceso: Al salir de Soria, tomar la SO-100 en dirección Berlanga de Duero; en Berlanga tomar la SO-152 hacia Caltojar. Antes de llegar, desviación a la derecha, por la SO-P-4153 durante 790m hasta San Baudelio. Total 59,6kms. Teléfono de Información: Tlf.: 975.22.13.97 (Museo Numantino) 42367 Casillas de Berlanga (Soria) Horario de visitas: Abril, Mayo, Septiembre y Octubre 10:00 a 14:00h y 16:00 a 19:00h. Junio a Agosto 10:00 a 14:00h y 17:00 a 21h. Noviembre a Marzo 10:00 a 14:00h y 15:30 a 18:00h. Domingos y Festivos 10:00 a 14,00h. Lunes y Martes Cerrado
Tarifas: 0,60 €. Entrada gratuita sábados y domingos.
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