El impulso dado a la reconquista por Alfonso III a finales del siglo IX, que llevó la frontera hasta el río Duero, generó la necesidad de repoblar los nuevos territorios, lo que en muchos casos se produjo por cristianos mozárabes que escapaban de Al Andalus en una época en la que se habían complicado mucho sus relaciones con el califato, después del movimiento de los "mártires cristianos" dirigido en Córdoba Los orígenes de la comunidad religiosa que se estableció en Mazote parecen estar bastante claros. Por el cartulario del Monasterio de San Martín de Castañeda sabemos que en 915 algunos monjes de Mazote se habían trasladado a allí con su abad Martín, suponemos que empujados por la hambruna y la peste que asolaron en esos años la mayoría de la península. De acuerdo con la información del cartulario, adquirieron los derechos sobre unas tierras y unas pesquerías en el lago de Sanabria, que fueron el origen de ese gran monasterio. Esto parece demostrar que antes del 915, la comunidad de San Cebrián estaba completamente formada, posiblemente desde finales del siglo IX o los albores del X. La importancia San Cebrián de Mazote, con unas dimensiones de 30m de largo y 14 de ancho, que llega hasta los 16m en el transepto, y unos 11 de altura en la nave central, es la iglesia mozárabe de mayor tamaño que ha llegado hasta nosotros y, además, es un claro ejemplo del eclecticismo al que hemos hecho referencia en relación con el arte visigodo y que se conservó en la época mozárabe, pues en su estructura se mezclan de una forma asombrosamente armónica, elementos y soluciones técnicas procedentes de las múltiples influencias artísticas que habían existido en España en los siglos anteriores.
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Construida en mampuesto, con grandes piedras de sillería en las esquinas del edificio, su aspecto exterior es imponente. De este a oeste observamos una triple cabecera plana, de clara reminiscencia asturiana, en la que sobresale el ábside central a semejanza del de Santa María de Lebeña, aunque mientras en aquella los laterales tienen forma de trapecio, en Mazote los muros son paralelos, formando dos ábsides laterales casi cuadrados, con una anchura total de la cabecera de 14m, idéntica a la de las naves. Sin embargo cuando observamos el segundo cuerpo, por su aspecto exterior parece inspirado en las iglesias cruciformes visigodas como Santa Comba de Bande ó San Pedro de la Nave, ya que consiste en una especie de nave de transepto que sobresale un metro por cada lado del resto de la iglesia, de la misma altura que el ábside central y más alta que las naves y los ábsides laterales, con una linterna de crucero en su intersección con la nave central, cuya altura destaca claramente sobre el resto del edificio. La mezcla de elementos de distintos estilos no acaba ahí, pues mientras la estructura del tramo siguiente es la de una basílica clásica de tres naves, de mayor anchura y de mucho mayor altura la central que las laterales, sobre las que se abren cuatro ventanas en arco de herradura a cada lado en los muros de la nave central, el último tramo es un sorprendente ábside occidental, semejante al de Santiago de Peñalba, con una influencia clara de las iglesias norteafricanas de ábsides contrapuestos del siglo V, que se extendieron por el sur y el oeste de la península durante el siglo VI, de las que los restos de la basílica de Vega de Mar nos proporcionan un buen ejemplo. También es interesante observar los contrafuertes de tipo asturiano que existen en los ábsides laterales y en los costados del transepto. El resultado final es un conjunto muy complejo pero armonioso, formado por cuatro volúmenes centrales de distintas alturas y otros tres a cada lado, con diez tejados perfectamente diferenciados a una, dos y tres vertientes. Posteriormente se añadió al ábside occidental una enorme espadaña medieval y un compartimento adosado al costado norte del crucero, que deforman el aspecto actual del conjunto. La iglesia fue objeto de una importante campaña de restauración que, comenzada en 1932, se prolongó debido a la guerra civil, hasta 1945 y en el último cuarto del siglo XX se han efectuado importantes labores de mantenimiento, encontrándose en un magnífico estado de conservación. En la actualidad se observan claramente - pero sin estridencias - las partes restauradas en el exterior, mientras que en el interior se reconstruyeron alguna bóvedas, todo el cimborrio y el ábside occidental, siendo el resultado un ejemplo que deberían seguir algunos "estilistas" actuales más interesados en dejar su impronta en los monumentos que restauran que en recuperar nuestro acervo cultural. Al acceder a su interior nos encontramos con un ambiente tan ecléctico y a la vez tan A partir de aquí, los demás elementos de su estructura, aunque todos ellos con antecedentes en la arquitectura española anterior o de su misma época, forman un conjunto sin precedentes y que tampoco se volverá a encontrar en el arte español o europeo posterior. En efecto, la cabecera está formada por tres ábsides, según el tipo asturiano que ya hemos visto repetirse en varias iglesias mozárabes, pero en este caso mientras los laterales son de planta rectangular, como en Lebeña, el central tiene forma de herradura inscrita en un rectángulo, como San Miguel de Escalada, Peñalba y otras iglesias mozárabes, entre las que es necesario destacar su interesante similitud con la forma de la planta de la iglesia excavada de Bobastro, capital del gobierno rebelde al califato que creó Omar ben Hafsun en la serranía de Ronda, que también era basilical de |
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tres naves con transepto y tres ábsides de forma muy semejante a los de Mazote. En ésta el transepto está formado por dos compartimentos curvilíneos, inscritos como el ábside central en un rectángulo, que disponen de puerta al exterior y se comunican con la nave central y con la nave y el ábside laterales mediante arcos de herradura. A veces se ha comparado esta estructura con la de la cabecera triconque que existía en la basílica visigoda de San Acisclo en Córdoba, que conocerían los monjes que crearon Mazote, y con las de Marialba, La Cocosa, San Pedro de Tarrasa y la cripta de San Miguel, también en Tarrasa, pero en todos esos casos se trata iglesias de un sólo ábside al que se añaden los absidiolos, mientras que San Cebrián es una iglesia de tres ábsides, lo que hace Mención aparte merece su sistema de cobertura. Excepto la zona basilical, cubierta por techo plano de madera, el resto de los espacios está abovedado. Los dos ábsides laterales rectangulares mediante bóvedas de aristas; el central, el contrapuesto y los dos brazos del crucero mediante sofisticadas bóvedas gallonadas, sobre finas impostas de doble moldura cóncava, de distinto número de gajos - cinco en el ábside central, nueve en el opuesto y ocho en los lados del crucero - ya que en todos los casos la bóveda conserva la misma forma que su planta, lo que se resuelve en las del crucero mediante un original sistema formado por una lúnula que se apoya en un rectángulo, como se puede observar en el absidiolo del costado sur, en el que los restauradores dejaron dos de estas lúnulas al descubierto. En cuanto al cimborrio del transepto, que había desaparecido, aunque Gómez Moreno había sugerido una cobertura en madera a cuatro aguas debido a la poca fortaleza de los muros que la soportaban, en la restauración se reconstruyó imitando a la de Peñalba, mediante una bóveda gallonada, que arranca de cuatro arcos adosados en los muros que se unen en las esquinas mediante ménsulas en forma de cuarto de pirámide. También resulta muy interesante la forma en que se ha resuelto la diferencia de tamaño de los distintos tipos de arco que encontramos en nuestra iglesia, todos ellos de herradura y prolongados aproximadamente 3/5 del radio. En efecto, la zona central está definida por cinco arcos del mismo tamaño a cada lado, un arco de mayor altura que da entrada al ábside occidental y en el lado este el transepto, formado por tres arcos de gran tamaño más el de la entrada al ábside principal algo menor, semejante al del contrapuesto. Los arcos laterales se apoyan sobre las cuatro columnas que separan No menos interesante es la decoración esculpida que en ella encontramos, de la misma época que la iglesia y labrada a trépano. Además de un capitel mozárabe convertido en pila de agua bendita y un bloque de piedra, con decoración figurativa, que posiblemente proviene de un cancel hoy desaparecido, los capiteles que soportan los arcos forman uno de los conjuntos de mayor importancia del arte mozárabe. En ellos se puede observar todo el desarrollo de un tipo de decoración nuevo y de una gran calidad. En efecto, desde un primer |
| grupo de capiteles - los situados en las columnas exentas de las arquerías laterales y en el arco del contraábside - de decoración muy sencilla a base de hojas de palmera del tipo de Priesca y clara ascendencia asturiana, avanzando por la nave central desde el ábside occidental hacia la cabecera, vamos siguiendo el desarrollo de un estilo propio en el que vamos pasando por dos capiteles de imitación muy libre del tipo bizantino del siglo V a otros cuatro que representan el florecimiento del estilo de los anteriores, ampliando la decoración más esquemática, a la que se añaden motivos geométricos, y llegando en los dos más próximos al transepto a una calidad de la talla y una invención decorativa de gran equilibrio y belleza, San Cebrián de Mazote es, con su compleja estructura en la que encontramos elementos paleocristianos, norteafricanos, visigodos, asturianos y árabes que dan forman a una obra de gran originalidad, además de uno de los monumentos más importantes del Arte Prerrománico Español que ha llegado hasta nosotros, un claro ejemplo de la calidad, tanto técnica como estética que se alcanzó en una época tan difícil y, sobre todo, de la libertad que tenían sus creadores para, utilizando sin condicionantes previos todas las influencias artísticas que se habían ido sedimentando en España durante los seis siglos precedentes, desarrollar nuevas soluciones y corrientes artísticas, lo que nos lleva a pensar en hasta donde hubiera podido llegar el arte prerrománico español si no hubiera sido yugulado por la reforma gregoriana y el arte románico al que tanto aportó. Tampoco podemos dejar de felicitar a los responsables de su restauración a mediados del siglo pasado y de su mantenimiento y conservación actual, por el magnífico estado del edificio y por el respeto que han demostrado a lo que suponemos que fue su estructura y estética original, a diferencia de lo que está sucediendo en la actualidad con otros monumentos medievales españoles.
OTRA INFORMACIÓN DE INTERÉS Forma de Acceso: Salir de Valladolid por la A-62 hacia Tordesillas, en ésta tomar la A6 hasta la salida 209 en dirección a Tiedra-San Cebrián de Mazote por la VP-6605 hasta San Cebrián de Mazote. Total 62,7kms. Teléfono de Información: Ayuntamiento de San Cebrián de Mazote, sólo martes y jueves por la mañana. Horario de visitas: De Semana Santa a Septiembre: Lunes cerrado y de Martes a Domingo de 11 a 14 y de 17 a 19. Resto del año: de Miércoles tarde a Domingo, de 11 a 14h y 16h30 a 19.
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